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18 de abril de 2012

CHÁVEZ CON LA CRUZ...PERO DESDE "MIRAFLORES


CHÁVEZ CON LA CRUZ...PERO DESDE "MIRAFLORES".Por: Prof. José A. Ariashttp://collagecubano.blogspot.com/


Aunque hace algunos meses me referí al tema y pensé no volver a hacerlo, la noticia es para comentarla, máxime cuando como en éste caso, demuestra lo que todos, aun sus partidarios, conocen: la obsesión de Chávez por el poder.

Lo que llama la atención no es el contexto en que se orquesta el último espectáculo en esta urdimbre relacionada con el presidente venezolano, su enfermedad y sus aspiraciones de ser reelecto: la realización de una misa junto a su familia y sus principales adláteres del PSUV, al regreso de su penúltimo viaje a Cuba para recibir tratamiento. El espectáculo del presidente y sus públicas súplicas es lo que me parece totalmente un acto de egoísmo y falta de modestia. Viene de él y no admite un ápice de benevolencia interpretativa.

Estoy seguro que cualquiera aquejado de una enfermedad seria y de pronósticos clínicos no muy halagüeños y aun cuando su propia fe no haya exhibido una constancia permanente, debe encontrar en ella un apoyo como alternativa, que junto a la ciencia, pueda paliar el mal de su cuerpo y dar tranquilidad a su espíritu. Esto no sólo es justo, es también un acto de humanidad.

Chávez, sin embargo, escogiendo como escenografía el momento culminante de la Semana Santa: la víspera del viernes santo; y como trasfondo de su retablo, la celebración de una misa en su estado natal, Barinas, eleva sus peticiones al Altísimo para que le de más vida, no importa si es dolorosa; alega que cargará con las espinas de su corona,- que no es la de Cristo en la cruz empinada en la cima del Gólgota- y que le dé su sangre porque todavía tiene mucho que hacer por su pueblo… Si esa es la idea del peticionario, me parece un acto de soberbia llevado a cabo fuera de contexto.

Hay, después de todo, una consecuencia característica en los actos del teniente coronel (que para parecerse más a su paradigma, prefiere disminuir su alcurnia castrense y llamarse “comandante”); mientras, no actúa como le sería dable a un presidente responsable, informando con claridad sobre su situación a los ciudadanos y designando personas capaces de mantener al país fuera de la zozobra que el mismo crea, lo único que se le ocurre es utilizar la fe como atributo de su propio poder que no concibe más allá de su gestión personal. ¿No es eso un acto de egoísmo?

Se ha repetido constantemente lo de que “no hay chavismo sin Chávez” y la corroboración de la propuesta proviene del propio Chávez. En un caso sin precedentes, el comandante arranca con su gabinete para Cuba y desde los olorosos salones a formol de una clínica en el extranjero actúa como presidente a distancia, no importa la Constitución que lleva en edición de bolsillo junto a su chequera. El es, porque así se considera, un elegido, más que un presidente, esa, es una denominación para “mejunches” y “escuálidos” y Chávez se ve a sí mismo como un rey cuya corona, no importa que sea de espinas –como la de Cristo- tendrá que llevar permanentemente.

Chávez no sólo quiere aferrarse a la vida por un humano instinto de conservación, sino por el afán desmedido de ejercer el poder y estoy seguro que si sobrevive y puede, se las arreglaría para continuar usufructuándolo.

Para tratar de remedar situaciones como estas, la fraseología del comunismo ha develado fórmulas que la historia se ha encargado de desmitificar y aquello de que “los hombres mueren, pero el partido es inmortal” no es otra cosa que una especie de puente para el mandato que sin dudas tiene más de inspiración absolutista y monárquica que de realidad. No nos olvidemos, el “líder”, llámese como se llame y reine donde reine, se atribuye la capacidad de un ser políticamente vitalicio porque el aliento de su poder –y su mandato- son parte de una concepción personal, única, indivisible e imperecedera. La cuestión de la inmortalidad del Partido se parecerá más entonces a aquella frase de Luis XV, “deseado” como Rey y aborrecido como político: “…después de mi, el diluvio”.

La humana súplica de Chávez, aliento de fe como la de cualquier otro ser se vuelve onerosa, en tanto queda auto justificada por un interés originalmente mezquino y su santificación no lo es menos. ¿Cuántos en las mismas circunstancias no estarían dispuestos a llevar a cabo la misma petición y en su momento lo han hecho? La pregunta es válida, pero el interés manifiesto es injustificable aun en medio de los impredecibles designios de la voluntad divina. Parece que lo principal en este caso no es conseguir más vida, aunque sea dolorosa, sino conservarla para sacrificar la de los demás. 

2 de agosto de 2010

LAS RAZONES DEL RETORNO

LAS RAZONES DEL RETORNO.
Por: Prof. Jose A. Arias.
Miami, Julio 28, 2010.

Es comidilla y corrillo entre mis compatriotas por estos días, las razones de la reaparición de Fidel Castro. He aquí el intento de una respuesta y algunas conclusiones:
1.-Demostrar capacidad intelectual y política para ser reelecto en el próximo congreso del Partido Comunista de Cuba como su Secretario General –cargo que aún ostenta- y que de estar con vida cuando se celebre el evento, de seguro lo será.
2.-Garantizar a través de su autoridad, que la mellada gestión del Partido se revitalice por intermedio del terror que emana de su presencia física entre sus propios adláteres.
3.-Evidenciar que su opinión es y sigue siendo (será) indiscutible y que bajo cualquier circunstancia siempre se hará lo que él diga, quiera y decida.
4.-Tratar de frenar la ola de corrupción desatada entre los dirigentes de alto y medio nivel en los diferentes órganos de control de la economía estatal (ministros y funcionarios de las empresas estatales).
5.-Contrarrestar la ineficacia –al menos desde su propio punto de vista y no sin poca razón- en la gestión de Raúl Castro en los cuatro años de su presidencia. Ineficacia manifiesta en la falta de carisma y la incapacidad intelectual para gobernar.
6.-Distraer la atención de hechos importantes que nunca hubiesen tenido lugar bajo el control de Castro (Fidel) como:
-Muerte de Zapata Tamayo.
-Situación desatada en torno a las Damas de Blanco.
-Huelga de hambre de Guillermo Fariñas.
-Implícito reconocimiento de la existencia en el país de presos políticos y de conciencia y la consiguiente liberación de los mismos, utilizando a la Iglesia Católica y al canciller español Moratinos como intermediarios lo que de nueva cuenta fue el resultado de una gestión no emanada de su voluntad.
7.-Satisfacción de su desmedido ego que le hace insoportable permanecer tras bambalinas y sólo proyectarse utilizando como vehículo las “reflexiones”. Quien conozca el personaje sabe que ello es así y que desgraciadamente para mal de la nación cubana, Castro seguirá siendo “genio y figura hasta la sepultura”.
8.-Ser, como ha sido, el principal agitador del “antiimperialismo yanqui” eslabonando falaces teorías acerca de hecatombes nucleares y otros disparates que indirectamente insuflan vigencia a otros personajes que como Hugo Chávez se envuelven en las mismas banderas. Si desde Cuba Raúl habla en términos semejantes no encuentra el mismo eco, si lo hace Fidel, representa entonces una “clara advertencia para la humanidad”.
CONCLUSION:
Castro se ha sentido recuperado, y aunque no sé porque tiempo, ello se traduce en su regreso a la complicada y crítica tramoya cubana. Él lo ha pensado bien y nadie debe confundirse y creer que alguien o algunos han preparado esto como parte de una estrategia. Todo obedece a lo que para él es una necesidad, una obligación y un deseo. Baste observar como los atributos tradicionales de su imagen han ido apareciendo. Ya empezó a vestirse para la confrontación cambiando la sudadera deportiva por una ligera chamarra verde olivo –el atributo histórico del poder. Castro, como Luis XV piensa y sabe que él es el estado y a pesar de su mutis temporal nunca creyó que podía ser sustituible, menos por su apagado y anodino hermano a quien conoce mejor que todos.
Prepárense los cubanos que aquello de que “ahí viene el coco –no Fariñas, por supuesto- es una realidad y “Yayabo está en la calle…con la guerra nuclear”. Que Dios los coja confesados, sin que medie el Cardenal, porque de ser así, ni Dios nos salva.
A través del tiempo he podido escuchar algunas ideas que me resultaron extremadamente gráficas. Alguien dijo en alguna ocasión que: “…como una vergüenza para los cubanos, aún después de su muerte –la de Castro- si ésta se producía por razones biológicas; Cuba iba a ser el único país gobernado por un cadáver”. Quien eso argumentó ya no está en este mundo pero le asistía la razón. La malsana influencia de Castro estará allí aún después que haga mutis definitivamente y los que ocupen su puesto en la línea sucesoria de esta monarquía tropical tratarán de hacerlo disfrazados de Fidel.
 
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